jueves, 27 de enero de 2011

El llamado al orden


El avance de los regímenes totalitarios históricamente, han sido llamados a restaurar un supuesto orden, una reivindicación de los estados nación en los que se gestaron, con su soporte en la etnia predominante en el mismo. Con el final de la segunda guerra mundial, la etnia es sometida ante el nuevo mapa político, quedando dentro de las fronteras determinadas por los dos nuevos polos que quedan como saldo de esta, Los Estados Unidos en occidente, y la Unión Soviética en oriente.
Con la caída del muro de Berlín como consecuencia de la finalización de la guerra fría, se establece un nuevo orden determinado por la instauración del Neoliberalismo Capitalista a nivel mundial, los especialistas avecinaban un periodo de paz y prosperidad, con el nuevo horizonte Neoliberal.
Con este nuevo panorama, las nuevas divisiones del mapa geopolítico son determinadas por los orígenes étnicos de los pueblos que las componen, cuyo más claro ejemplo se da en Europa del Este, el sueño del tercer Reich parecía haberse concretado después de todo.
Por su parte en la Argentina, se había iniciado la etapa de implementación del Neoliberalismo más descarnado, cuyo antecedente databa de la ultima dictadura militar, la derecha había llegado al poder, aunque por primera vez de la mano de un gobierno constitucional, bajo el semblante del Peronismo, de la mano de Carlos Menem.
Las teorías Hegeliano Marxistas se ven insuficientes para explicar la totalidad de los hechos del mundo, principalmente la implementación y aval de regímenes totalitarios, así como el apoyo masivo a líderes como Mussollini y Hitler. “Ningún sentido hegeliano-marxista de la historia es capaz de dar cuenta de ese resurgimiento, por el que se revela que la ofrenda a los dioses oscuros de un objeto de sacrificio es algo a los que pocos sujetos pueden no sucumbir, en una monstruosa captura” J. Lacan.
En psicología de las masas y análisis del yo, Freud plantea que la masa posee un sentimiento de omnipotencia tan grande que lo imposible desaparece, no conociendo el individuo inmerso en ella ni la duda ni la incerteza.
La masa planteada por Freud no es formada mediante el sometimiento a argumentos lógicos, sino por el poder mágico de las palabras, esta masa, tiene un líder que ocupa el lugar de lo que Freud denomina hipnotizador, o mejor dicho, lo que ocupa este lugar no es sino el semblante del hipnotizador, ahí entre lo imaginario y lo simbólico, y en consecuencia en el orden del lenguaje, la figura de éste, es llevada al lugar del Ideal del Yo. El mecanismo que subyace a esto esta mediado por la voz y la mirada que en tanto formas del objeto petit a escapan a la castración. La caída del semblante del líder diluye a la masa, desatando la angustia de los miembros de esta, así mismo la figura del este líder puede ser remplazada por una idea negativa, que es ubicada en el mismo lugar, el del Ideal. Dando cuenta de este orden del lenguaje arriba mencionado.





Por otra parte, en el gráfico de formación de masa, no hay comunidad entre objetos, hay comunidad entre los Yo, y hay comunidad entre los Ideales, pero no en el objeto, revelando el autentico carácter disolvente de la masa, es decir la segregación estructural de la que habla Lacan en el seminario 17. siendo que todo proceso segregativo es un hecho de lenguaje, es producto de la producción de un discurso que se va instalando en el lazo social.
Hay solo dos cosas que caen fuera de la serie (Yo, Ideal del Yo, Objeto), a saber: el sinthoma y el amor por una mujer, ubicados en el lugar del objeto exterior, que en este gráfico toman el lugar de la envoltura. Así mismo Freud menciona dos formas de amor a una mujer a lo largo de toda su obra, la que la coloca en el lugar del Ideal, sumisión completa, entrega total, característica del amor desdichado, y la que la contrapone con la realización de logros culturales, a través de la procreación de hijos como primer valor cultural(Freud indica que la cultura se sostiene en la reproducción de las tradiciones por los descendientes de la misma, de ahí que coloque la procreación en este lugar) , el divorcio entre amor y cultura se da por la exigencia de esta última de una entrega cada vez mayor, el nombre de esta exigencia, no es otro que Superyó y su adhesión a la ley de hierro, que es la ley de mercado. De igual modo que este amor, el sinthoma es asocial, lo disolvente del sinthoma respecto a la masa, reside en que la satisfacción en tanto reprimida, se articula con los puntos de fijación en contradicción con el Ideal.
Dos consideraciones respecto a la masa que nos deja Gorge Bataille, está se divide en una parte homogénea, y otra heterogénea, el conjunto de la población activa dentro del paradigma Capitalista, está inserta en lo homogéneo, mientras que los excluidos del sistema, así como los lideres como Mussolini y Hitler pertenecen a lo heterogéneo, siendo los primeros los residuos, lo impuro, y los segundos los representantes de la máxima pureza.
Es en estos días que en la Argentina se escucha un llamado al orden más fuerte desde lo homogéneo, en este llamado al orden se juega la exteriorización de la Pulsión de muerte en Pulsión de destrucción, dominio del objeto, destrucción de éste, lo impuro de lo heterogéneo es el elemento a destruir, siendo el inmigrante, y el excluido, los principales blancos, el fenómeno segregativo se da en la medida que el Goce se tramita dentro del discurso del Amo en la producción del objeto como anal, apareciendo significantes amos para nombrar la mierda, “bolitas”, “paraguas”, “villeros”.
Como dice Ernesto Perez: “El significante amo tiene la lógica de cerrar el conjunto en donde manda. Esto puede dejar un resto como lo diferente o cerrarse de tal manera que no quede ningún resto de lo diferente y esto tiene efectos mortíferos”. 
El núcleo loco del Superyó radica en su imperativo de goce, con la caída de los semblantes del Nombre Del Padre, se desprenden consecuencias sobre el lazo social que no existe, por un lado la caída del castigo divino, presentándose como inexistente, al igual que la devaluación de los títulos de jefe, conductor, policía, presidente, característicos de este semblante. Y por el otro una imposibilidad para creer en que hay una regularización del goce, si se está feliz, hay que estar más feliz, si se tiene un millón hay que ganar el segundo, esta posición respecto al mas, tiene la contracara de los que en consecuencia tienen menos, el discurso imperante, el Capitalista, se caracteriza por ser inverso al discurso del Amo, presentándose como perverso en tanto que vela la castración bajo el semblante de la democracia Neoliberal. En este discurso el lugar de la verdad a sido totalmente distorsionado, “se trata del rechazo de la verdad del discurso, se ha invertido el sentido del vector que conecta el lugar de la verdad con el lugar del semblante, el agente repudia la determinación que recibe de la verdad para pasar a dirigirla”(J.Aleman Cuestiones antifilosóficas en J. Lacan)
La llamada al gran hombre durante los años 30 ha tenidos consecuencias catastróficas, puesto que esta búsqueda estaba orientada a la imposición de la autoridad, con su consecuente autoritarismo totalitario. Las religiones que sostienen al Padre como el Islam, muestran su cara más oscura en el fundamentalismo suicida del terrorismo, siendo su dios uno que invita al sacrificio, es una Pulsión de muerte, más extrema que la de la adicción común, o la acumulación del capital, exhibiendo los peligros de este llamado a la autoridad y al orden.
Es en esta línea, que Eric Laurent plantea que los nuevos modos de relación, en este llamado al gran hombre que se da en los periodos de crisis, no debe estar marcado por la búsqueda de nuevas formas de autoridad, sino que lo que se debe buscar es un nuevo amor, amor en el sentido dado en el capítulo 4 del seminario 20 de Lacan. Aún, es el amor el que se presenta en solidaridad con el Goce, para marcar una delimitación de éste, lo delimita en la medida que se ejercen los cuidados necesarios para que esto se pueda dar, este amor encuentra su soporte en el segundo tiempo de la fantasía de pegar a un niño, en la posición femenina, del lado negativo de las formulas de sexuación.