sábado, 10 de noviembre de 2012

LA LOTERÍA EN BABILONIA


El texto que tomaremos como referencia  es: “La lotería en babilonia” de Jorge Luis Borges,  intentaremos mostrar las diferentes posiciones de los sujetos en la sociedad representada en el cuento mencionado como referencial.
En una diacronía del texto se verán representados varios momentos de la sociedad Babilónica, pero aún mas importante es que sincrónicamente podremos percibir las posiciones subjetivas representadas en la diacronía.
Como veremos, cada momento de la sociedad se corresponde con un particular tipo de lazo social y esto no es sin reminiscencias al Goce y la posición de los sujetos en dicho lazo.
Por otra parte contemplamos que haya más de una posición de los sujetos en relación al lazo, sosteniendo tanto los signos de la época como la contingencia particular de los diferentes sectores de la sociedad.
Palabras clave:

Capitalismo-Discurso-Lazo-Religión-Angustia-Sujeto-Saber-Verdad-Plus de Gozar –Vacío

Una sociedad basada en el azar es la premisa de la que partimos, sin embargo desde la primer pagina se señala que este no es el único orden imperante en Babilonia, aunque si parece ser determinante.
El relato inicia indicando una marca en el cuerpo del narrador que lo ubica en una posición particular en relación a los otros hombres, indica: “por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo: es el segundo símbolo, Beth. Esta letra, en las noches de luna llena, me confiere poder sobre los hombres cuya marca es Ghimel, pero me subordina a los de Aleph, que en las noches sin luna deben obediencia a los Ghimel.”. Estas marcas en el cuerpo nos remiten a un linaje, algo que resta de lo tribal, de lo totémico que se muestra por fuera del orden azaroso de la lotería, son los vestigios de la sociedad previa a la institución de la lotería y de la corporación como representante de su autoridad, algo de la función del Padre que no cesa de inscribirse, un orden podemos decir en relación al Otro, que antecede y trasciende al individuo, el surgimiento de un sujeto sujetado a las marcas del Otro.
Aunque como se verá, el individuo no deja de estar subordinado a los mandatos de la corporación y de la lotería.
 Podemos hacer una analogía entre la presentación de los discursos en Occidente y la corporación en Babilonia, la compañía para la sociedad babilónica ha tenido un papel fundante y lo demuestra en el ejercicio de su poder: Francois  Chatelet  indica en este sentido: “El poder no se presenta como poder, el orden no es el resultado de las instituciones que lo garantizan, son las mismas instituciones las que proceden del poder”.
Detallemos lo que se sabe del origen de la lotería: “la lotería en Babilonia era un juego de carácter plebeyo. Refería (ignoro si con verdad) que los barberos despachaban por monedas de cobre rectángulos de hueso o de pergamino adornados de símbolos. En pleno día se verificaba un sorteo: los agraciados recibían, sin otra corroboración del azar, monedas acuñadas de plata” y mas abajo “Naturalmente, esas "loterías" fracasaron. Su virtud moral era nula. No se dirigían a todas las facultades del hombre: únicamente a su esperanza”. En este momento no podemos decir que el sujeto que venga a este lugar, el de la contingencia sea el juego o el azar, sino mas precisamente el dinero es el sujeto que Goza de los individuos que lo ubican en el lugar de esperanza.
Afirmamos que la lotería era un juego como cualquier otro y de hecho terminó en fracaso, como es indicado, se infiere en consecuencia dados los orígenes de la lotería,  que ha sido tomada como instrumento del poder para garantizar sostenerse.
La reforma en la lotería que llevo a la introducción de unas “suertes adversas” fue lo que provoco que la lotería se consolidara y esto se relaciona a que hay un Goce pulsional puesto en juego, no es solo la condición de posibilidad de una jugada ventajosa lo que sostiene el sistema de la lotería, sino que lo que realmente sostiene dicho sistema es el plus de Goce, es la operación fantasmática por la cual el sujeto conquista su realidad y su consistencia toma su punto de partida en ese plus, ese exceso que da cuenta de la Pulsión de muerte Freudiana, de ese Goce que se encuentra mas allá del principio del placer y que no solo remite a la muerte propia sino a la del semejante volcada como Pulsión de destrucción. Es decir que la lotería al igual que el Capitalismo se sostiene por el sacrificio de los improductivos. Esto no solo no es cuestionable para aquellos que se ubican atravesados por este discurso,  sino que además es el garante de ese sostenimiento, hay un conjunto que se cierra y hay quienes quedan afuera del mismo.
Los individuos en una sociedad se encuentran en tanto hablantes determinados por un discurso, este discurso está plagado de significantes Amos que los determinan,  la lógica del significante Amo es cerrar el conjunto en donde manda y esto deja un resto como segregado,  de esto da cuenta el rechazo presentado a aquellos que tienen suertes adversas en la lotería: “El que no adquiría suertes era considerado un pusilánime, un apocado. Con el tiempo, ese desdén justificado se duplicó. Era despreciado el que no jugaba, pero también eran despreciados los perdedores que abonaban la multa”
El exitismo de los participantes no era el único signo clasista que se mostraba, en un principio los pobres eran excluidos de participar de los vaivenes de la lotería, un hecho circunstancial va marcar la contingencia que lleva al pueblo babilonio a re-plantearse este orden: “Un esclavo robó un billete carmesí, que en el sorteo lo hizo acreedor a que le quemaran la lengua. El código fijaba esa misma pena para el que robaba un billete. Algunos babilonios argumentaban que merecía el hierro candente, en su calidad de ladrón; otros, magnánimos, que el verdugo debía aplicárselo porque así lo había determinado el azar...”. Hay una doble ironía en este hecho, no solo vemos el premio equivalente a la pena por el robo, sino que  provocó una revuelta que devino en la inclusión de todos los miembros de la sociedad babilónica en el juego de la lotería, el pueblo había luchado  por incluir al todo del terror y la esperanza. Si podemos decir en este punto que el lazo social preponderante es el del discurso Capitalista, al mismo tiempo afirmamos que la posición subjetiva de los individuos nos remite a la del discurso del Amo.

Explícitamente el lazo en Babilonia se posiciona:

$           S2                        
S
1         a

Aunque la posición subjetiva de los miembros de la sociedad es:

S1          S2                        
$
             a

Del posicionamiento dentro del discurso del Amo da cuenta la indicación: “El babilonio no es especulativo. Acata los dictámenes del azar, les entrega su vida, su esperanza, su terror pánico, pero no se le ocurre investigar sus leyes laberínticas, ni las esferas giratorias que lo revelan”. El Amo demanda, el esclavo acata, produce dejando como saldo lo ubicado como plus de gozar que da cuenta de la división subjetiva.
No es extraña esta oposición, el discurso capitalista nos muestra una diferencia en relación al del Amo en el lado izquierdo del mathema, como podemos notar se trastoca el lugar de la verdad, ubicado abajo y brinda la ilusión de que el $ en el lugar del agente comanda , como nos indica Jorge Aleman en “Una izquierda Lacaniana” “se trata del rechazo de la verdad del discurso, se ha invertido el sentido del vector que conecta el lugar de la verdad con el lugar del semblante, el agente repudia la determinación que recibe de la verdad para pasar a dirigirla”.
Por otra parte el sujeto que surge ante el vacío de las determinaciones es el azar, no es cualquier sujeto, sino que es precisamente el Amo al que se subordina para no elegir, dimensión del Otro todo poderoso, agente de este discurso y rechazo a la castración y a toda dimensión del inconsciente.
Este rechazo a la castración los ubicamos de forma lógica con la siguiente formula: Existe al menos un x que no se ubica dentro de la función fálica, que es donde se suele ubicar al Padre de la Horda Primordial, no hay limite al Goce fuera de la función fálica. Este límite es lo que escribimos: Para todo x hay función fálica. Limite de la castración que regula el goce y lo encausa dentro de lo que Lacan llama en el seminario 3 la carretera principal.
El otro punto que demarcaremos es la introducción de una teoría general de los juegos, esta devino en la inclusión del azar en todas las etapas del sorteo y no solo en una sola lo que termina complejizando el juego “¿No es irrisorio que el azar dicte la muerte de alguien y que las circunstancias de esa muerte la reserva, la publicidad, el plazo de una hora o de un siglo--no estén sujetas al azar? Esos escrúpulos tan justos provocaron al fin una considerable reforma, cuyas complejidades (agravadas por un ejercicio de siglos) no entienden sino algunos especialistas…”. Esta complejización justamente que solo entienden los especialistas en es punto de viraje desde el discurso del Amo  al Discurso Capitalista, ahora efectivamente el saber queda posicionado del lado del Amo, ya no es el Amo que no sabe y demanda sino que efectivamente es el que se encuentra como lo muestra el mathema arriba mencionado en el lugar del saber.
Es la introducción del sujeto del azar en todas las costumbres, en todos los órdenes y en todos los momentos de la vida de los babilonios, es la introducción de una modalidad de Goce que no cesa, que no se colma, que no se alcanza, como lo indica: “En la realidad el número de sorteos es infinito. Ninguna decisión es final, todas se ramifican en otras. Los ignorantes suponen que infinitos sorteos requieren un tiempo infinito; en realidad basta que el tiempo sea infinitamente subdivisible, como lo enseña la famosa parábola del Certamen con la Tortuga”. Se sortea infinitamente y nunca se alcanza logra colmar el Goce, la evolución de la sociedad babilónica es un constante avance hacía un mas de Goce que no se alcanza y que probablemente no se podrá alcanzar, porque eso es el Goce, un Real inagotable que no se colma.